Los de la Olla, este postre es de los que uno defiende con uñas y dientes tal como es, así que entenderán que tocarlo me dio un poco de nervios.
Por qué meterle café a un clásico
El suspiro limeño ya es dulce de por sí, manjar blanco con merengue de oporto arriba. Un día me sobró café recién preparado y, en vez de tomármelo, se me ocurrió mezclar un poco en el manjar blanco mientras se cocinaba. El amargor del café corta el dulce del manjar sin taparlo.
La receta, paso por paso
Ingredientes para cuatro porciones: una lata de leche condensada, una taza de leche evaporada, dos yemas, dos cucharadas de café bien concentrado, una clara de huevo, media taza de azúcar, dos cucharadas de oporto, una cucharadita de ron, canela en polvo.
Se cocina la leche condensada con la evaporada a fuego medio, moviendo seguido para que no se pegue, hasta que espese y se vea el fondo de la olla al pasar la cuchara. Se retira del fuego, se agregan las yemas de una en una batiendo rápido para que no se cocinen de golpe, y se vuelve al fuego bajo un par de minutos más. Ahí se incorpora el café concentrado y el ron.
Para el merengue, se hace un almíbar con el azúcar y un poco de agua hasta que tome punto de hilo, y se vierte en la clara batida a punto de nieve, sin dejar de batir hasta que enfríe. Se sirve el manjar en copas, el merengue encima, un chorrito de oporto y canela espolvoreada.
Tip de cocina: si las yemas se cortan al agregarlas, es porque la mezcla estaba demasiado caliente. Sáquenla del fuego un momento antes de incorporarlas.
El detalle que casi arruina todo
La primera vez puse demasiado café y el manjar quedó más amargo que dulce, casi no se distinguía del postre original. La proporción correcta es poca cantidad, apenas para insinuar el sabor, no para que compita con el manjar.
Cierre: Tu turno de calificar
Aquí tampoco pongo puntuación, la idea es que ustedes decidan si esta versión se gana un lugar al lado de la original o si prefieren quedarse con el suspiro de toda la vida. Los de la Olla, prueben la receta y díganme en los comentarios qué nota le ponen, del uno al cinco. Quiero saber si el café se quedó a vivir en este postre o si lo mandamos de vuelta a la taza.

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