La huancaína se escapó de la papa y se metió en mis fideos

Los de la Olla, si me siguen hace tiempo saben que en esta sección casi nada llega a la mesa igual a como empezó en mi cabeza. Hoy la salsa huancaína decidió que ya estaba aburrida de vivir solo sobre una papa.

Por qué mezclar huancaína con pasta

La huancaína tiene la textura perfecta para una salsa de pasta: cremosa, con cuerpo, y ese picor suave del ají amarillo que combina bien con el queso. Un día tenía fideos hervidos esperando y huancaína de sobra en la refrigeradora. No lo pensé mucho más.

La receta, paso por paso

Ingredientes para dos porciones: 250 gramos de fideos tallarín, tres ajíes amarillos sin venas ni pepas, una taza de leche evaporada, 200 gramos de queso fresco, dos galletas de soda, un diente de ajo, aceite y sal.

Se sofríe el ají amarillo en tiras con el ajo hasta que ablande. Se licúa con la leche, el queso, las galletas y una pizca de sal hasta lograr una crema espesa. Se calienta esa crema en la misma sartén a fuego bajo, sin dejar que hierva fuerte, y se integran los fideos ya cocidos, moviendo hasta que cada hebra quede bañada.

Tip de cocina: si la salsa hierve muy fuerte, el queso se puede cortar y quedar grumoso. Fuego bajo, siempre.

El momento en que casi se arruina

La primera vez dejé hervir la salsa a fuego alto porque tenía apuro, y se cortó frente a mis ojos, separada en grumos flotando en un líquido aguado. La solución fue empezar de nuevo, esta vez con paciencia real, y agregar la pasta recién cuando la salsa ya estaba tibia, no hirviendo.

Tip de cocina: cualquier salsa con queso y leche se comporta mejor lejos del hervor fuerte. Bajen el fuego antes de lo que creen necesario.

Cierre: Tu turno de calificar.

Esta receta no lleva mi puntuación, porque Sartén de Autor existe justo para eso: romper una regla a propósito y ver qué sale. Así que la nota la ponen ustedes. Los de la Olla, si la preparan, cuéntenme cómo les quedó en los comentarios y pónganle su propio puntaje del uno al cinco ahí abajo. Quiero leer quién se animó a mezclar cosas que en teoría no van juntas.

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