Los de la Olla, esta va para los que aman comer bien sin dejar reseña en internet como si estuvieran declarando algo ante un juez. Fui, comí, tomé nota, y ahora les cuento todo.
La encontré por accidente, buscando una farmacia y terminando frente a una puerta pintada de amarillo mostaza con un cartel a mano que decía «Fonda El Ají». Sin redes sociales, sin delivery, sin nada. De esos lugares que sobreviven solo por boca a boca, que en este caso fue la señora que vende flores en la esquina.
La entrada, el sitio, el mantel de siempre
Adentro, seis mesas, manteles de plástico floreado y una señora al fondo revolviendo algo en una olla del tamaño de una llanta. Nada de decoración pensada para foto. Y quizás por eso mismo se siente honesto.
Lo que pedí (y lo que debí pedir primero)
Pedí el ceviche mixto y un seco de cordero, con la excusa de «probar variedad». Error de principiante: en un sitio así hay que preguntar qué prepararon hoy, no qué está en la carta. El ceviche llegó con el pescado firme y el limón justo, sin pasarse de ácido, algo que muchos sitios arruinan por apurar el reposo.
Tip de cocina: si el ceviche llega demasiado «cocido» por el limón, es porque lo dejaron reposar de más. El punto ideal es servirlo apenas mezclado, con el pescado todavía translúcido por dentro.
El seco de cordero, en cambio, tenía el arroz seco de verdad, no aguado como suele pasar cuando lo hacen con apuro, y la carne se deshacía con el tenedor. Ahí entendí que debí preguntar por el plato del día antes de mirar la carta.
El detalle que me ganó
Al final, la señora se acercó sin que le pidiéramos nada y dejó en la mesa un platito de mazamorra morada, «para que se despidan bien». No estaba en la cuenta. Ese gesto, más que cualquier técnica de cocina, es el que hace que uno vuelva.
Tip de cocina: la mazamorra morada queda sin grumos si el chuño o maicena se disuelve primero en agua fría, antes de integrarlo al hervor.
Puntuación Entre Ollas y Salsa
Mi veredicto para la Fonda El Ají: 4 cucharas de 5. Le bajo media por el local, que necesita una carta más clara para quien llega por primera vez, pero en sabor, en trato y en esa mazamorra de regalo se gana el resto sin problema. Los de la Olla, si conocen un lugar así de escondido en su ciudad, mándenmelo. Ya saben que después de esto ando buscando la próxima fonda sin letrero.

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